22 de agosto de 2011

Cuando lo cotidiano se vuelve "RUTINA"

Todas las noches, antes de ir a dormir, apago la luz. Tanteo en la oscuridad para encontrar la cama , y entonces me echo, me acomodo y lo más normal es que no pueda dormir aún. Me he dado cuenta de que la alarma de la radio, por las mañanas, interfierre con mi buen humor al levantarme, entonces he optado por la alarma del celular. En este momento, agarro siempre el celular y coloco la alarma para una determinada hora, siempre diferente, debido al horario de clases que nunca es igual.

Después de haber colocado la alarma, aún sin sueño y sin un televisor en mi cuarto, me propongo cansar la vista para caer en un sueño profundo más rápidamente. Esto lo logro jugando y chismoseando en el celular antes de cansarme lo suficiente, y de pronto ya un poco sonámbula lo pongo a cargar con una velocidad increíble, pero tan silenciosamente posible como para no despertar a mi subconsiente. De pronto no recuerdo el momento exacto en el que me quedé dormida y ya estoy durmiendo.

Aparentemente estaba dormida, pero me encuentro otra vez dando vueltas en la cama y desordenando las sábanas, que luego tendré que acomodar para sentirme lo suficientemente cómoda como para volver a caer en el sueño. Sgo dando vueltas y mientras tanto me pongo a pensar y a soñar despierta. Con el tiempo me he dado cuenta de que por más bonito que sea pensar y soñar, me retiene despierta por más tiempo en vez de adormecerme, entonces lo dejo y esta vez empiezo a sonñar dormida.